miércoles, 3 de diciembre de 2014

Españoles en la Primera Guerra Mundial

El rey Alfonso XIII junto a Eduardo Dato 
En Cuadernos de Historia no podíamos dejar pasar la oportunidad de hablar de la participación de los Españoles en la Primera Guerra Mundial. En el anterior post hacia un resumen del final de la Guerra y en esta ocasión me he sumergido en el mundo de los libros para rescatar unos sucesos ignorados por la mayoría, por supuesto en este caso me incluyo en esa mayoría.
El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 dejó dividida a la población española entre los que querían participar en la contienda y los que preferían mantenerse neutrales. El país aun no había superado el varapalo que supuso la pérdida de las últimas colonias en el año 1898, lo que propiciaba una inestabilidad social, política y económica que difícilmente se podría superar de intervenir en el conflicto.
A pesar de que eran muchos los partidarios en tomar parte, estos estaban divididos en los dos bandos enfrentados en el mismo. Por una parte se encontraban los "germanófilos", compuesto por conservadores y la mayoría de los miembros del ejército, que apoyaban a las potencias centrales, representadas por los imperios alemán y austrohúngaro.
El ala más progresista de la sociedad daba su apoyo a los aliados, con el Reino Unido, Francia y el Imperio Ruso a la cabeza. Paradójicamente, el entonces rey de España, Alfonso XIII era más partidario de apoyarlos en caso de entrar en el conflicto armado.

Esta división hizo que el gobierno, encabezado por el conservador Eduardo Dato Iradier, se plantease la neutralidad como mejor solución y así adherirse al bando ganador tras la guerra.
Ya que el país no pensaba participar oficialmente, se buscaron fórmulas con las que poder intervenir, por lo que un numerosísimo grupo de voluntarios se alistaron a la Legión Extranjera del ejército francés a través del reclutamiento que efectuó  la Association Internationale des Amities Francaises.
Varios miles fueron los voluntarios reclutados y que participaron apoyando al bando aliado como legionarios. El grupo más numeroso estaba formado por jóvenes independentistas catalanes, seguidos por aragoneses y vascos.
El hecho de que muchos de esos voluntarios procediesen de Cataluña se debía a la creencia de que si apoyaban al bando aliado, una vez finalizada la guerra, serían ayudados para conseguir su ansiado 'Estado Catalán'.
Insignia del Regimiento de Marcha de la Legión Extranjera de FranciaComo apoyo a los participantes en la Guerra se fundó el "Patronato de Voluntarios Españoles" gestionado por Jacobo Fitz-James Stuart (Duque de Alba) y la Unió Catalanista creó el "Comité de Hermandad con los Voluntarios Catalanes" presidido por el médico y político independentista Joan Solé y Pla.
No sólo el ejército francés recibió solicitudes de reclutamiento. Existe el caso de un voluntario español, nacido en Canfranc (Huesca), que participó en la PGM, alistándose y luchando en el ejército de los Estados Unidos, su nombre era Antonio Beltrán Casaña.
Pero no solo hubo quien participó en la Gran Guerra en ese bando, sino que otros muchos  quisieron hacerlo a favor de los países centrales.
No obstante, no querría acabar este post sin explicar un anecdótico caso que ocurrió en 1916, en el que un ciudadano español trabajó como espía para el ejército alemán.
Se trataba de Adolfo Guerrero, el cual se trasladó hasta Londres como supuesto periodista del diario madrileño "El Ideal". Las autoridades de la capital británica tenían serias sospechas hacia él, por lo que decidieron vigilarlo de cerca. Al ser preguntado, a la llegada al país por el motivo de su visita, Guerrero aseguró estar enviado por el director de un periódico en calidad de articulista. Es más, por cada escrito cobraría mensualmente 30 libras esterlinas (de la época).
Tras varias semanas en el país, fue detenido y acusado de espionaje a favor del ejército germano, habiéndose dedicado durante ese tiempo a proporcionar todo tipo de informaciones referentes a las defensas aéreas contra los zepelines.Monumento a los catalanes que lucharon en la PGM 
Fue juzgado y condenado a la pena de muerte, pero tras una ardua y efectiva negociación por parte del Rey Alfonso XIII, se logró conmutar la pena por la de 10 de trabajos forzados.
Durante un tiempo, el gobierno británico no quiso que trascendiera la noticia a los medios, debido a que, el trato de favor que había realizado con el espía español, no lo había tenido con los de otras nacionalidades.
Espero que hayas disfrutado de la lectura y que tengas buena semana.
Fuerteventura, 04 de Diciembre de 2014

El Final de la Primera Guerra Mundial

Un día como hoy, pero de 1918 las armas cesaron sus infernales descargas y un silencio perverso invadió los cruentos campos de batalla cubiertos con la sangre de los soldados que murieron en defensa de su patria por una causa que muchos desconocían.
Se escucharon gritos pero esta vez no eran de dolor, eran de alegría. El Kaiser se ha rendido, la guerra ha terminado y la paz ha vuelto al mundo. 96 años han pasado y la herida sigue abierta.
"En tiempos de guerra, son los padres los que entierran a sus hijos. Descansen en paz aquellos soldados que combatieron en fiera contienda, sin importar nacionalidad, credo o color de piel.”
Desde Cuadernos de Historia repasamos las claves que pusieron fin a un triste episodio en la Historia de la Humanidad y que dejo unas cifras aterradoras.
Se registraron 10 millones de muertos y 20 millones de heridos entre los combatientes. Los datos de las víctimas civiles directas o indirectas son muy difíciles de establecer. 
En 1918 ambos bandos atravesaban serias dificultades tanto militares como económicas. Sin embargo, la fatiga era más visible en el bando de las potencias centrales que en el aliado, pues la incorporación de los Estados Unidos al conflicto había supuesto una auténtica inyección de recursos materiales y humanos.
No obstante, en 1918 los alemanes consiguieron eliminar definitivamente del escenario bélico a los rusos que habían iniciado negociaciones para poner fin al conflicto. Una serie de derrotas continuadas habían animado al gobierno revolucionario soviético a firmar en marzo el Tratado de Brest-Litovsk.
Con las manos libres en el frente oriental, el general alemán Ludendorff inició una ofensiva en el lado occidental. Fue la conocida como 2º Batalla del Somme para diferenciarla de los combates que se habían desarrollado en la misma zona en 1916. La iniciativa fracasó, pues los aliados frenaron la ofensiva en el Marne, en el mismo lugar donde Joffre había hecho abortar en 1914 el Plan Shlieffen.
La contraofensiva aliada al mando del general Foch fue iniciada en julio de 1918 y forzó el repliegue de las tropas germanas. En agosto un nuevo ataque aliado que empleó abundantes carros de combate desplazó a los alemanes hasta la frontera belga. La crisis militar se tradujo en deserciones masivas.
El 8 de noviembre de 1918 estalló en Berlín un movimiento revolucionario y el Kaiser Guillermo II abdicó. Se formó un nuevo gobierno que encabezó el socialdemócrata Ebert. Alemania firmó el armisticio el 11 del mismo mes.
La monarquía de los Hohenzollern dejó paso al establecimiento de una República democrática, la de Weimar, regida por un frágil sistema parlamentario, que fue presa de una gran inestabilidad hasta 1933, fecha en que Hitler abolió la democracia. Esa fragilidad fue causada principalmente por la crisis económica de posguerra y sus secuelas sociales y políticas.
El Imperio Austro-Húngaro se rindió a mediados del mes de noviembre, en tanto que búlgaros y turcos lo habían hecho ya en septiembre y octubre respectivamente.


Fuerteventura, 04 de Diciembre de 2014