miércoles, 3 de diciembre de 2014

El Final de la Primera Guerra Mundial

Un día como hoy, pero de 1918 las armas cesaron sus infernales descargas y un silencio perverso invadió los cruentos campos de batalla cubiertos con la sangre de los soldados que murieron en defensa de su patria por una causa que muchos desconocían.
Se escucharon gritos pero esta vez no eran de dolor, eran de alegría. El Kaiser se ha rendido, la guerra ha terminado y la paz ha vuelto al mundo. 96 años han pasado y la herida sigue abierta.
"En tiempos de guerra, son los padres los que entierran a sus hijos. Descansen en paz aquellos soldados que combatieron en fiera contienda, sin importar nacionalidad, credo o color de piel.”
Desde Cuadernos de Historia repasamos las claves que pusieron fin a un triste episodio en la Historia de la Humanidad y que dejo unas cifras aterradoras.
Se registraron 10 millones de muertos y 20 millones de heridos entre los combatientes. Los datos de las víctimas civiles directas o indirectas son muy difíciles de establecer. 
En 1918 ambos bandos atravesaban serias dificultades tanto militares como económicas. Sin embargo, la fatiga era más visible en el bando de las potencias centrales que en el aliado, pues la incorporación de los Estados Unidos al conflicto había supuesto una auténtica inyección de recursos materiales y humanos.
No obstante, en 1918 los alemanes consiguieron eliminar definitivamente del escenario bélico a los rusos que habían iniciado negociaciones para poner fin al conflicto. Una serie de derrotas continuadas habían animado al gobierno revolucionario soviético a firmar en marzo el Tratado de Brest-Litovsk.
Con las manos libres en el frente oriental, el general alemán Ludendorff inició una ofensiva en el lado occidental. Fue la conocida como 2º Batalla del Somme para diferenciarla de los combates que se habían desarrollado en la misma zona en 1916. La iniciativa fracasó, pues los aliados frenaron la ofensiva en el Marne, en el mismo lugar donde Joffre había hecho abortar en 1914 el Plan Shlieffen.
La contraofensiva aliada al mando del general Foch fue iniciada en julio de 1918 y forzó el repliegue de las tropas germanas. En agosto un nuevo ataque aliado que empleó abundantes carros de combate desplazó a los alemanes hasta la frontera belga. La crisis militar se tradujo en deserciones masivas.
El 8 de noviembre de 1918 estalló en Berlín un movimiento revolucionario y el Kaiser Guillermo II abdicó. Se formó un nuevo gobierno que encabezó el socialdemócrata Ebert. Alemania firmó el armisticio el 11 del mismo mes.
La monarquía de los Hohenzollern dejó paso al establecimiento de una República democrática, la de Weimar, regida por un frágil sistema parlamentario, que fue presa de una gran inestabilidad hasta 1933, fecha en que Hitler abolió la democracia. Esa fragilidad fue causada principalmente por la crisis económica de posguerra y sus secuelas sociales y políticas.
El Imperio Austro-Húngaro se rindió a mediados del mes de noviembre, en tanto que búlgaros y turcos lo habían hecho ya en septiembre y octubre respectivamente.


Fuerteventura, 04 de Diciembre de 2014 

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